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lunes, 30 de abril de 2012

Inyección ardorosa de vida...




Hoy me batearon como en la secu, como una vil puberta. Me eché un volado y lo perdí. Dolió un poquito, como una inyección ardorosa, que sin embargo pasa poco a poco del entumecimiento al olvido muscular total.

En fin, con esto me doy la bienvenida a la vida otra vez.

lunes, 16 de abril de 2012

Mandarina enjaulada.

Últimamente es prácticamente imposible tener tiempo para mí. Hay días en los que hasta para ir al baño tengo que ingeniar una estrategia para que mi bebé no se ponga en riesgo mientras yo estoy satisfaciendo necesidades biológicas. Casi no tengo chance para leer y cuando Marcos se duerme, yo termino tan cansada, que apenas con las tres primeras líneas de un párrafo, quedo completamente dormida. Llegan los fines de semana y la neta me da igual, para mí es la misma chinga agotadora. Si tuviera mucho dinero, juro que pagaría por una buena niñera que me hiciera el paro por lo menos una vez a la quincena para poder salir, ir al cine, enfiestarme o simplemente tomarme un café gozando de una buena lectura o charla. Pero no lo tengo y no es tan fácil como pudiera parecer. A veces, me siento como animal enjaulado. Así es que ni pensar en un novio ¿a qué horas?, no podría y eso me pone triste, me frustra, todo en general, no solo lo del novio.



Hace algunos días me enviaron a un municipio de estas tierras jaliscienses, cuyo territorio cuenta con una bonita playa, y yo, que aprovecho para alargar un poquito la misión laboral y quedarme un día más, la verdad fue maravilloso. Sin embargo no pude evitar cargar con la culpa de la mentirilla que dije a mi madre para que cuidara a mi bebé en mi ausencia. Por otro lado, sé que si hubiera dicho la verdad, no me habría apoyado, ni ella, ni nadie.

Sí. Es solo cuestión de tiempo y paciencia, pero qué pinche difícil es.







Foto: de una tarde de hedonismo total, quizás la primera desde hace más de dos años. Cuánta risa, cuánto placer.

martes, 3 de abril de 2012

Regresando a casa

"No empujes el río", fue la frase clave para sobrevivir a mi proceso de entrenamiento para convertirme en una psicoterapeuta de alto rendimiento. Ahora, que me desespero tanto ante los ritmos de la vida, me la vuelvo a repetir para confiar. Hay cosas que no se pueden forzar por más que una quiera, pero qué difícil es asumirlo con desapego. Suelta, suelta Mandarina, ahí voy caminando.




Andando también, voy de regreso a casa, cada día me acerco más a ella y la sensación es deliciosa, me gusta muchísimo. La extrañaba tanto que ni yo misma me había dado cuenta, empiezo a ser yo otra vez aunque todavía me falte un tramo para llegar.

domingo, 25 de marzo de 2012

La adherencia del fuego.




Si mi problema es la fijación, lo tengo bien sabido desde mi primer beso. Hay que ir con mucha precaución, cualquier movimiento desaliñado puede destruirlo todo. Como lo dije ayer: ya pagué un precio muy alto por temerle tanto a la soledad, por mitificar el desamor.

Cierra la puerta, me digo. Todavía no es momento de invitar a nadie, ni siquiera de visita ocasional, a éstas alturas, todo puede resultar peligroso. Y más ahora que empiezo a sentirme tan sola, añorando una dulce compañía.

La adherencia, el fuego. Ayer simultáneamente al orgasmo, experimenté compasión: qué agente más vulnerante es el cuerpo del otro cuando proporciona placer. Qué intangible el intercambio cuando sólo el lenguaje queda como evidencia.

Hoy me repito con más fuerza que nunca: dijimos que los muertos no regresan y no volverán.



Foto: E_truska




lunes, 5 de marzo de 2012

El peligroso y adictivo olor de los cabrones...





Un poco por cumplir con mi tarea de psicoterapia y otro tanto por el antojo que surgió al leer a Mariana. Así se dio que invité al cine a un ingeniero cibernético, bastante guapo y demasiado tímido. Días previos a mi aventurada invitación, le había solicitado algunos tips para poderme robar la señal de internet de mis vecinos, que dicho sea de paso, fue solo un pretexto para acercármele, pues el ingenierito en cuestión me llamó mucho la atención desde que me fue a cambiar mi equipo de cómputo en el trabajo. Pues bueno, entre la plática surgió que me diera su número de celular y así fue que el viernes, como a eso de las ocho de la noche, le envié el siguiente mensaje:
“Hola, soy Samantha, éste es mi número. El domingo iré al cine por si tienes ganas de salir de la rutina y acompañarme. Buenas noches”.
Entonces esperé la respuesta, en un lapso de tiempo prudente, y ésta nunca llegó sino hasta la una y media de la madrugada y con el siguiente contenido:
“Hola Sam puedes marcar me por fas tengo la antena”
¿Qué pedo con el informático? Yo opté por ignorar dicho mensaje, debido a la hora en que lo recibí y a lo desarticulado de su composición, pero al día siguiente le marqué y me explicó que tenía una antena para lograr mi objetivo y conectarme gratuitamente a alguna señal de internet, por lo que quedamos de vernos para eso, comer e ir al cine.
La verdad es que la pasé muy bien, me reencontré con una sensación interna muy grata, bonita. Su compañía me hizo sentir en casa. Es muy tranquilo, sencillo intelectual y emocionalmente hablando,  cosa que no me agrada del todo, ya que yo soy una mujer bastante complicadita y me encantan los hombres igualmente complejos porque me hacen sentir más contenida. Sin embargo, recordé algo que me comentó un terapeuta al que yo le explicaba que no me gustaba un muchacho que me pretendía y que era muy buena persona: “ese no te gusta porque no huele a cabrón, y si en verdad quieres trascender en esa área de tu vida, lo que sigue es encontrarte con uno que deje de oler a eso”.
Éste no huele a cabrón, no vive atormentado por sus demonios, es más, ni creo que sepa que existen. Es tan sencillo, tan pasivo, que estuve a punto de huir y ni siquiera concluir con el itinerario dominguero. Pero me dejé llevar y el resultado fue encantador, me atrapó su transparencia. Además, concluí que la mayoría de mis parejas han sido del tipo intelectual y depresivo, y que no he conseguido ninguna ganancia con esas características, mucho menos con el papá de mi hijo, a quien de nada le sirve ser tan “leído” si de todos modos su sistema límbico brota estrepitosamente a la menor provocación.
No tengo ni la menor idea del posible desenlace para esta historia. Por lo pronto, su visita me ayudó a conectarme con la primavera, y ahora ya tengo ganas de volverla a sentir en mi corazón y más aun, en todito mi cuerpo.
Foto: emulando también a Mariana. Árboles muy tapatíos, el Tabachín y la Jacaranda Amarilla. Así de frondoso y alegre quiero ver a mi corazón, ya estuvo de inviernos prolongados para él.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi Viaje




Cuando me entregaron el pasaporte para emprender mi anhelado viaje lo confirmé: mi rostro ha endurecido terriblemente en los últimos años, adquirí una especie de mirada oscura y una quijada de señora iracunda fatal, dejé de gustarme en las fotografías.
Lo inesperado fue, que este viaje resultó ser una especie de luna de miel conmigo, mi compañero, gracias a Dios, desapareció la mayor parte del tiempo y yo, con tantísimo tiempo para estar con mi soledad, me volví a enamorar de mí. Sé que suena bastante narcisista, pero he de decir en mi favor que se trata de un narcisismo emergente, porque de lo contrario acabaría pegándome un tiro.
Recorrí una nueva extensión de mi cuerpo, mis piernas se movían con tanta certeza que parecía haber regresado a un lugar altamente conocido, abrí mis ventanas, intercambié mucha luz. Cuanta falta me hacía esto, desde que soy mamá había olvidado qué se siente ser yo sin un hijo y estoy tan agradecida que no me cabe en la piel la excitación de volar. Anduve muy cachonda y hasta me di el lujo de dejar un corazón roto en la ciudad.
Cuánta belleza y cuánta libertad. Espero que no se rompa, que no se vaya nunca.
Imágenes: de Mi Viaje hacia la hermosa Barcelona. Hoy que saqué la pijama de mi maleta, percibí el olor del hotel y me la restregué en la nariz para no olvidarlo nunca.

miércoles, 10 de junio de 2009

Adolescencia tardía


Dejé en el refri pastel de carne, milanesas de pollo, arroz rojo, puré de papa, agua de piña y hasta un panqué de naranja envueltito en un bello papel aluminio. Jojojo, *__* tengo todo perfectamente planeado para huir. Merezco una tregua; hoy me daré a la fuga con dos bellas amigas, de ésas muy simples que no entran en clavadencias y cuya felicidad alcanza límites insospechados únicamente con una caguama y con Gloria Trevi de fondo musical. ¡Ah, qué maravillosas son las amigas, ¡qué maravilloso el poder despilfarrar una tarde en tonterías de adolescentes tardías¡
Imagen: Zhang Jingna